Ya son las cuatro y cinco de este hermoso domingo cinco de mayo. Acaba de terminar el partido en Victoria y volvemos de la cancha de Tigre con otros tres puntos. Dos al hilo y me pellizco para convencerme que es cierto. Ganamos por segunda vez consecutiva, jugando y metiendo. Como hace rato que no vemos en un equipo del rojo. No porque hayamos jugado en forma brillante. Jugamos sintiendo porque jugamos.
Y este cambio, mucho tiene que ver la predisposición de los mediocampistas de correrlos a todos. Debe haber sido uno de los pocos partidos en los que Vargas sintió que tenía compañeros para darle pelea al medio contrario, y en eso las actuaciones de Mancuello y Godoy tuvieron mucho que ver. Metieron a la par del colombiano y no permitieron que Tigre (un equipo prolijo para jugar) sintiera que tenía treinta metros para correr y jugar solos.
En la mitad de la semana a Tigre se lastimó fiero su joyita, Botta, y eso nos permitió respirar por no tener que sufrir a un pibe que tiene destinos europeos cuando termine el campeonato.
A los cinco minutos, una pared entre Caicedo y Mancuello, se perdió rozando el palo a los cinco minutos.
Ese meter continuo, permitió que un pelotazo de un mediocampista de Tigre rebotara en Vargas, que no da a ninguna por perdida, y que el rebote le quedara a Fernandez. A treinta y cinco metros del arco, el paraguayo le dió como venía y con García adelantado, a los ocho minutos nos pusimos en ventaja. De allí dominamos el partido, teniendo la pelota y haciéndola circular.
A los veinte minutos el que se lo pierde es el Rolfi que desde la punta del area chica, bajó dos palomas que venía volando sobre la cabecera de la hinchada roja.
Media hora después Fernandez nuevamente corajeó una pelota por el centro del area y venció las débiles manos del arquero. Dos a cero para terminar el primer tiempo y refregarnos los ojos para convencernos que eso que estabamos viendo era cierto. Y si era cierto. Un primer tiempo tranquilo y victorioso. Un sentimiento extraño, en épocas de tantas zozobras.
El segundo tiempo, Tigre lo trata de ir a buscar con poco fútbol y menos y ideas. Santander (ex Racing y ex promesa juvenil del Seleccionado Paraguayo) demuestra que es otro bluff de los representantes y tira cerca de Nordelta un mano a mano con Rodriguez en el area chica.
Mancuello se lo pierde en el area chica rival, para mí por penal de un defensor de Tigre y no mucho más fútbol pero si más pierna, marca y lucha. Morel los corre a todos y por las dudas, a todos los putea.
Se van Vargas lastimado y Mancuello cansado para dar lugar a Santana y Ferreyra que parecieran jugar con la otra versión de Independiente perdiendo cuanta pelota se les pone a los pies y no corriendo a nadie. El resto del equipo aguanta el resultado y nos vamos de Victoria con una sonrisa.
Fernandez, Godoy, Velazquez, Galeano nos empiezan a hacer recuperar la fe en los pibes del Club; Tula, Morel, Vargas y Montenegro juegan como los viejos que esperabamos y el Negro Caicedo los corre a todos y trata de hacer ese gol que hace rato se le niega pero con ello hace olvidar al Tecla.
Y si todavía tenemos chances de zafar? Lo tenemos a nueve puntos a Argentinos que parece venir en picada, por ahí Quilmes se cae.
Y si el equipo se la empieza a creer? Llevamos dos ganados, empezamos a jugar como equipo y ante Lanús quizás podamos encarar el partido de igual a igual aunque venga puntero.
No me estaré estusiasmando demasiado? Es posible, pero tengo tantas ganas de estar entusiasmado por la posibilidad de zafarnos del descenso...
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