Albert Camus, escritor y filosofo francés, inmortalizó una frase que sostenía que "todo lo que aprendí de la vida, lo aprendí con el fútbol"
Los hinchas de Independiente, creo, también lo hicimos. Solo que con el paso del tiempo las distintas generaciones han recibido clases magistrales de distintos sentimientos que atraviesan la vida de los hombres. Quienes se encuentran cerca del medio siglo de vida o lo superan, con el fútbol o más precisamente con Independiente han aprendido la sensación de vivir la alegría permanente, el éxtasis de los triunfos continuos, la soberbia de sentirse parte del imperio en el planeta fútbol y de percibir el sentimientos de los otros que entendían que nosotros, los hinchas del rojo, eramos parte de una cofradía selecta que vivíamos en el Parnaso futbolero.
Un gran escritor y periodista argentino, Osvaldo Soriano, futbolero y fervorosamente hincha de San Lorenzo; sostuvo en alguna oportunidad que envidiaba de los hinchas de Independiente el hecho que todas las generaciones los habíamos visto campeón.
El fútbol, el mundo, el país e Independiente cambiaron. Todos ellos han caído en crisis históricas y nosotros no somos la excepción. Y por estos días comenzamos a transitar la peor de todas ellas.
Como todo proceso traumático, las cosas no suceden de un día para el otro, pero por el amor incondicional a los colores y un poderoso mecanismo de negación; no quisimos ver que tan cerca se encontraba el precipicio.
De tal manera que, aquellos que cuentan entre treinta y cincuenta años lo vieron esporadicamente campeón, pero cada título se presentía como el punto de partida hacia aquellos gloriosos tiempos. Pero esos tiempos de oro no regresaban. Aún así la historia era tan grande que aprendimos a aferrarnos a ella, para obviar el dolor de ojos con los que fuimos volviendo de la cancha domingo tras domingo.
Los fanas del rojo menores de veinte han contado con el escaso privilegio de haber nacido o poder festejar en el jardín infantes o la primaria el último campeonato local con el Tolo Gallego y la Copa Sudamericana con el Turco Mohamed (que ganada de manera tan sufrida y en un momento en que las sombras del descenso ya se aproximaban, solo dió para una mueca de sonrisa y hacerle callar la boca, aunque sea por un rato a la hordas de racinguistas y bosteros que nos desean el peor de los destinos).
Pero a este lugar, no se llega de casualidad, en este link vas a entender parte del desastre. Ese extenso análisis, llega hasta al año 2007; lo que vino hasta la fecha fue peor...mucho peor.
Aunque hace diez años estuvimos en una situación similar, desde el lado de necesitar una cantidad importantisima de puntos para salvarnos del descenso (campeonato en el que finalmente salimos campeones) los tiempos han cambiando.
Ese cambio fundamental, un cambio de paradigma de acuerdo al léxico de estos tiempos, lo marcó el descenso de River. Ese hecho, inimaginable para cualquier futbolero argentino, nunca pudo haber pasado, pero se produjo. Y desde allí los hinchas de Independiente chocamos todas nuestras ilusiones y esperanzas contra un enemigo letal e imbatible...la realidad.
Y la realidad nos muestra que la historia, la pasión, el aliento permanente, la fe inquebrantable en superar la tormenta, serán en esta historia elementos necesarios pero no suficientes.
Lo suficiente será ganar y que los que vienen como nosotros en el batallón de los desahuciados, no ganen.
Eso lleva a cada hincha de Independiente, a reinterpretar la escena de Russell Crowe en una "Mente Brillante" y pasar haciendo cuentas contra los vidrios de una ventana para que el resultado de las ecuaciones den este resultado.
En estos próximos cinco meses, el pueblo rojo incrementará exponencialmente la utilización de cábalas, el consumo de cigarrillos y calmantes, tendrá un perfecto conocimiento del árbol genealógico de cada arbitro que tenga la osadía de perjudicarnos con un fallo por insignificante que sea, volverá a creencias religiosas que tenían abandonadas y comenzará a realizar promesas que posiblemente (si el objetivo se logra) nos transforme en personas más sanas (porque habremos dejado de fumar, tomar o habremos iniciado esa dieta tan postergada) mejores alumnos (porque le dedicaremos a los libros el tiempo que hoy le dedicamos a los amigos y al ocio), mejores creyentes ( porque pudimos comprobar que Dios existe), mejores parejas ( porque habremos abandonado nuestras reincidentes infidelidades para con nuestras parejas).
El pueblo rojo pondrá todo lo que esté a su alcance para que el barco no se hunda. Pero destino de ese pueblo (como tantas veces en la historia) no está en su manos. Depende de esos once que salen a la cancha e inevitablemente estaremos en su manos.
A partir de hoy, domingo 3 de febrero de 2013, estaremos veinte veces en sus manos durante mil ochocientos minutos.
Durante todo el mes de enero, sumado a un calor infernal que pareciera estar preparándonos para lo que viene, estuvimos a la espera de un delantero que hasta el día de hoy no ha llegado. Para Independiente, lograr traer a un atacante pareciera más dificultoso que lograr el arribo una botinera casta y pura.
Diecinueve más una, esa son las fechas que conforman este calvario. Un campeonato completo ( que comienza el próximo domingo) y una fecha postergada del torneo anterior (que se juega hoy) será el camino a transitar para lograr el triunfo en la batalla contra los decimales que posibiliten superar la barrera del 1,128 que nos hace perder el sueño, romper celulares y maldecir hasta dejar exhausto el diccionario. La larga ruta hasta fines de junio tiene este camino
Hace pocos días se cumplieron treinta y cinco años de unas de la mayores hazañas del Rey de Copas (si bosteros, fuimos somos y seguiremos siendo nosotros), aquella en la que con ocho jugadores, de visitante dimos vuelta un partido que nos coronó campeones ante ese equipazo que tenía Talleres de Córdoba (varios de ese equipo formaron parte meses después de la Argentina Campeón del Mundo). Con la fe en la mística de aquellos días, volveremos esta tarde a Alsina y Bochini, en búsqueda de felicidad. Esa felicidad que nos robaron las dirigencias corruptas, los horribles jugadores que tuvieron la osadía que se pusieron nuestra gloriosa camiseta y la enorme cantidad de técnicos incapaces que convirtieron a un club ejemplar en una aldea arrasada.
Hoy iniciamos un camino irracional e inexplicable, para quienes el fútbol no le ha dado lecciones de vida, con la firma convicción que podemos reconstruir la gloriosa historia de una camiseta que nos lleva gran parte del corazón.
Rodriguez, Contrera, Tula, Tuzzio, Morel Rodriguez, Santana, Vargas, Ferreyra, Miranda, Montenegro y Farías; serán los que hoy se pondrán NUESTRA camiseta. Intentaremos ver en ellos a otros, a los que nos hicieron grandes tan grandes que aún no nos podemos olvidar de ellos. Para que este domingo los que salen con la roja, se sienta poseídos por la grandeza de los Santoro, Goyen, Navarro, Rolán, Savoy, Tarabini, Pavoni, Trossero, Villaverde, Clausen, Galvan, Artime, Semenewichz, Saggioratto, Percudani, Gustavito Lopez, Rochen, Marangoni, Bertoni, Giusti y tantos otros. Y para que nuestro Dios en la Tierra, el Bocha, les diga a cada uno de ellos a la manera del Pato Pastoriza en aquella noche cordobesa contra toda adversidad , "Sean hombres...vayan, jueguen y ganen"
Los viejos, los jóvenes y los pibes vamos a ir con la misma pasión, uniendo en un mismo acto todos los lugares desde los cuales nos enamoramos de estos colores.
Sobre estos cinco meses, como tema único y excluyente, tratará este blog. Trataremos de retratar estos mil ochocientos minutos y todas sus circunstancias, de la mejor manera posible.
Ojalá que estos post mantengan las elementales normas del idioma, lo que seguramente tendrán es la pasión de un amor incondicional que no morirá pese a los resultados.
Este blog se escribe con la infinita esperanza que el cuento tenga un final feliz. Cuando llegue el anochecer de la última fecha y las cartas estén echadas, habremos terminado con la tranquilidad de haber dado todo con la camiseta transpirada hasta la última gota de aliento.








