Un partido con pésimos antecedentes. En el anterior campeonato, el cotejo tuvo que disputarse en dos etapas. Cuan aún las sombras del descenso no eran tan fuertes y el presidente de Independiente, en la absoluta soledad que lo había dejado toda la dirigencia del fútbol argentino y la de la política también, aún sostenía como bandera etica la necesidad de combatir a los barras bravas.En ese escenario hoy tan lejano, del cual solo transcurrieron siete meses; el partido de ida jugado en Avellaneda tuvo que ser suspendido por las agresiones contra el arquero del Belgrano; y vuelto a reiniciarse por el saldo del tiempo no jugado. Allí volvimos a perder tres puntos ante un equipo que no se encontraba tan consolidado como el hoy y que en esta oportunidad juega de local. En la pobreza de fútbol local hasta su técnico, el Ruso Zieliski, fue tentado para ser el reemplazante del Tolo Gallego cuando la dirigencia del club buscaba un bombero que pudiera apagar el incendio en que habia comenzado a consumirse el futuro del club.
El día anterior al partido, Bayer Munich gana la final de la Champions League
ante el Borussia Dortmund, y marca la revancha de ese terrible jugador que es el holandés Robben que se transforma en el héroe del match; no solo por haber sido el protagonista de un centro tirado desde un angulo imposible para que un compañero marcara la apertura del resultado. Sino que es el autor del gol del triunfo en tiempo de descuento. Con este partido parecen quedar enterradas las puteadas de los hinchas holandeses por haber perdidos dos mano a mano en la final de la Copa del Mundo que se llevaron los españoles y la de los Bayern Munich que lo castigaron por haber perdido la anterior final de la Champions ante el Chelsea del Rafa Benitez. Un partidazo, los ganadores saludando a los perdedores y estos bancandose en la cancha la entregas de medallas y la Copa a los Ganadores; festejos sin invasión de cancha y tristeza sin romper los estadios. Otro deporte, otra realidad, hasta pareciera que fuera otro mundo. Y pareciera que fue otro mundo porque en este donde vivimos, trabajamos y sufrimos este fútbol cincuenta y un barras bravas de Boca fueron detenidos en la Bombonera en el partido de ida por los cuartos de final de la Libertadores ante Newell's. La causa que dió origen al encarcelamiento de MIgliore, le hizo descubrir al juez de la causa otra nueva. Un miembro de la Comisión Directiva, un tal Mechetti alquila carnets truchos a ochocientos pesos por partido, aunque los antecedentes de marzo de 2010 en que fuera suspendido de la AFIP , trabajo que milagrosamente aún mantiene como producto del allanamiento de su casa en la que le encontraron ochocientos mil dolares que todavía está tratando de justificar
Mientras Wembley era el escenario de un partido para recordar; por estas tierras la Plaza de Mayo y sus alrededores se llenaba con ciento de miles de personas para celebrar los diez años de kirchnerismo. Para ponerle un marco artístico al discurso de Cristina, el staff permanente de artistas contratados para estos eventos amenizan la jornada reforzados con la importación especial de Paralamas, Café Tacuba y a modo de reafirmar que el Proyecto Nacional y Popular descendió de Sierra Maestra tuvimos la oportunidad de escuchar a Silvio Rodriguez.
El viernes Velez le gana dos a cero a Quilmes en
Liniers, y nos alimenta la esperanza que, en caso de ganar en Córdoba, la recuperación del equipo pueda ser considerada una cosa seria para esperanzarse.
Como si la dirigencia del Barcelona y toda la patria Catalana hubiera entrado en estado en ataque de pánico por no ser este año protagonista exclusivo del fútbol europeo en especial y el de todo el mundo en general, acaban de contratar a Neymar para hacerle compañía a la Pulga. Si no fuera por esta puta situación de mirar la tabla desde abajo, ya estaría averiguando el fixture del próximo campeonato español. Es muy dificil que el Barsa no retome esa campaña de espectáculos que montan cuando salen a la cancha, ahora que lo tienen a la última perla sudamericana
Para despuntar una sonrisa forzada y no tomarla como una premonición del futuro, por la Copa Argentina le
ganamos a Boca Unidos de Corrientes con los pibes por penales.
Las primeras horas de un domingo hermoso, muestran un estadio espectacular abarrotado de gente que le dan al partido un marco no merecedor de este mediocre fútbol criollo.
Belgrano nos gana el medio y se hace dueño de la pelota. Mansanelli, Gonzalez y Farré se encargan de que Vargas, Mancuello y Godoy corran a todos pero se hagan de la redonda. Nuestro primer tiro al arco es casi a los veinte, y para considerarla una oportunidad de gol hay que ponerle muchas ganas. Sobre el final del primer tiempo, Melano que con su juventud, velocidad y talento hacen que Morel Rodriguez le vea toda la tarde el número de la camiseta; corre un pelotazo de contra y queda sobre la punta izquierda solo ante Rodriguez y queriéndosela colocar al segundo palo; la pelota se apiada de nosotros y se va apenas afuera.
Nada más para el primer tiempo.En el segundo, Melano sigue haciendo de las suyas, se suman Zelarrayan y hasta la entrada del Picante Pereyra, idolo del ascenso pirata y con un lamentable paso con nuestra camiseta nos pone más cerca de volvernos de Córdoba con las manos vacías que recorrer los kilómetros de regreso con una sonrisa.
Casi llegando a los treinta minutos, un pelotazo dobla nuestro travesaño y para ponerle mas ansias para que el partido termine, la devolución de ese tiro le queda a otro delantero de Belgrano que con todo el arco a favor la tira a las cercanías del Cerro Uritorco.
De lo nuestro poco y nada y eso obliga a Brindisi a sacar al paraguayo Fernandez, exhausto de correrla y no poder hacerse de la pelota. Entra otro pibe del club, un tal Eloy Rodríguez.
Rompiendo la costumbre de toda la tarde en donde Vallés y Ferreyra, hacen inentendible como un jugador de fútbol llega a primera sin saber tirar un puto centro, el Malevo desborda sobre el último minuto de descuento y se la deja al pie a ese tal Eloy Rodríguez. El pibe ,de primera trata de colocar al segundo palo de Olave y de milagro no se concreta una injusticia que nos hubiera hecho muy felices.
Contra la historia, estuvimos a segundos de ponernos el parche y el garfio para traernos un triunfo que hubiera sumado mucho más que todo el oro de un galeón. Los abordajes no son lo nuestro, y nos quedamos con los que parece ser lo nuestro; el sufrimiento y la calculadora.


