Con dos derrotas a cuestas, difícilmente uno crea que haya algo en el mundo que nos evite el descenso a los infiernos. No el infierno al que estamos acostumbrados, el de la pasión roja. Sino el otro, el de la tristeza, aquel que te obliga a asumir que definitivamente que ya no somos lo que fuimos. Parece que Dios...se ha olvidado de nosotros. Desde la derrota con Godoy Cruz, se ha instalado en el mundo Independiente como una muletilla "Con Quilmes, es una final". Es cierto, es una partidos de algo más de tres puntos pero tampoco de mucho más Si la dramaticidad de nuestra posición en la tabla de posiciones no fuera suficiente, todo puede tener ser aún mucho peor. Nuestros rivales directos, en la lucha por mantener la categoría...se encuentra en mucho mejor situación que nosotros.
Al rojo no le alcanza no ganar (que encima no logramos) sino que debe esperar que al resto le vaya mal. De alcanzar la victoria, nuestros puntos se dividen por coeficiente superior al resto de los equipos que están en la zona peligrosa. Unión San Martín de San Juan y Quilmes dividen por un número inferior, dado que hace poco que juegan en primera.
Hace un año, mirábamos como rivales directos a Godoy Cruy, Rafaela, San Lorenzo y Argentinos Junior y hasta Newells. Como resultados marcan, Newells desde la llegada del Tata Martino casi termina campeón el torneo anterior y para ellos el descenso es un tema que preocupa a otros. San Lorenzo después de sufrir con Caruso Lombardi, hasta el precipicio de la promoción han encontrado con Pizzi una cantidad de puntos suficientes para no necesitar ir a la cancha con una unidad coronaria. Godoy Cruz, desde la llegada de Palermo, pelea la punta del actual campeonato. Rafaela combina buena con malas pero todavía no tiene el aliento de los sábados en la nuca. Y como todo esto fuera poco, a Argentinos Juniors llegó Caruso Lombardi, un especialista en resucitar muertos. Y rápidamente lo puso en práctica, sacándole un punto al Boca de Bianchi en la Bombonera.
Cuando parecía que las noticias de la semana sería la cotización de dólar blue, cuanto se putean los diputados en las sesiones por la aprobación del tratado con Irán. El miércoles 13 de marzo, vendría con una sorpresa que no esperaba nadie.
Dos días después de iniciarse el cónclave para elegir al sucesor de Benedicto XVI, de las chimeneas del Vaticano salió la famosa fumata blanca.
Habemus Papa! Una interna que define al partido político más grande del mundo. Quince minutos en los que el Twitter estuvo a punto de explotar por la importancia de la noticia.
El Brasileño? El Italiano? El Norteamericano? Un Papa Negro? Frío, Frio, Frío. El nuevo Papa es...ARGENTINO. Qué? Cómo? Porque? y fundamentalmente quien es el gaucho que se quedó con el premio mayor?
El nuevo Papa es Bergoglio, quien a partir de la semana que viene será conocido en todo el mundo como Francisco.
Como olvidar esas primeras cuatro o cinco horas después de conocerse quien era el que se iba a calzar las sandalias del pescador.
Argentina como todo sabemos y algunos rencorosos se niegan a reconocer, es el centro del Universo. Y que pasó en las tierras del nuevo Papa? Se desató una feroz polémica acerca de como acomodamos a Francisco (ex Bergoglio) dentro de la interna del mapa político argentino. La oposición interpretó que manera indubitable que la elección de Francisco, es una clara señal para que el Kirchnerismo deponga la armas y se siente a conversar con todos los sectores. Desde el kirchnerismo, su samurais con las katanas más afiladas salieron a denostar al nuevo Papa por haber sido socio en la represión militar y representar un retroceso en la marcha de este proceso revolucionario que se encuentra a cinco minutos de conquistar el Palacio de Invierno ( Verbitsky, Horacio Gonzalez); hacerlo responsable de querer detener este proceso irreversible de unidad de los movimientos políticos (Irán, Venezuela, Ecuador) que pretenden liberarse del yugo imperialista de Estados Unidos ( Luis Delia) y por medio de los periodistas y pseudo periodistas que gozan de la suerte de que su fuente de trabajo se encuentre cómodamente asegurado a través de importantes trabajos en los medios de prensa estatales y paraestatales (Victor Hugo Morales, Cynthya García y la inimputable novia de Boudou) sentir vergüenza por la designación de un argentino que seguramente levantará las banderas más retrogradas de la Iglesia. CFK hizó sus primeras declaraciones varias horas después de conocerse la noticia, deseándole suerte al papa latinoamericano ( por lo memos ese día no le reconoció el origen del pasaporte de Francisco) dándole unas cuantas sugerencias acerca de hacia donde debería dirigir el accionar de su futuro papado (por ahi la pega, después de su desafortunada tesis acerca de la relación directa entre sufrir diabetes y contar con altos ingresos económicos .
El que tuvo mejor cintura y lectura de la sensación de la calle fue el inefable Guillermo Moreno, sosteniendo ese mismo día que el nuevo Papa es Argentino y Peronista y con ese mensaje empapeló Buenos Aires con la fotos de Bergoglio con su nuevo traje de jefe de la orga mundial.
Los únicos que sostuvieron un posición sincera y cierta fueron los hinchas de San Lorenzo, Bergoglio es de San Lorenzo y tienen como documentación indubitable su carnet de socio, cuyo numero de carnet salió casualmente a la quiniela esa misma noche. Milagro Argentino que le dicen.
Llegamos al sábado en Quilmes, desbordados de polémicas hacia el origen de los jesuitas, el pasado de Bergoglio (con defensores y detractores) y los cuervos jugando con una camiseta especial para festejar el éxito de uno de los sus tropas (que celestialmente les otorgó un triunfo).
Llegamos dándole unas merecidas vacaciones al Tecla Farías, para que guarde su sequía de goles en el banco y rezando que el Negro Caicedo trate de evitar apuntarle a los palos y la meta dentro del arco.
De solo ver el posicionamiento de los equipos, hasta el más neófito en la materia futbolero le que era claro que iba a ser un partido amarrete. A Quilmes le servía el empate, y nosotros no tenemos la más puta idea como llegar al arco.
Una hora antes, había dado comienzo el partido de Del Potro- Djokovic por la semifinal de Indian Wells. Ya el día anterior Delpo se había cargado a Murray, un rival que lo había barrido en las ultimas ocasiones en que se habían encontrado.
Una hora antes del partido de fútbol, arranca Del Potro perdiendo el primer set por poco (4-6) y juagando al serbio de igual a igual. El segundo arranca fulero con el argentino abajo 0-3 y de ahi en más el flaco le tira con todas las municiones que tienen, y a pesar de que del servio no se queda atrás; lo de Del Potro es superlativo, parece sacar fuerzas de esos más de cuarenta grados que hay en el ambiente.
Coinciden la mitad del segundo set, con el comienzo de Independiente Quilmes. Por lealtad genética me sumo a la transmisión de ese partido entre equipos que luchan por sobrevivir en en primera. Caicedo para variar le erra a la pelota en el área chica y ya comienza el menú de todos las fechas que incluye como plato principal goles; goles que nos comemos con la gula de un irrecuperable. Luego de eso no mucho más. Juego intrascendentes entre dos equipos amarretes más preocupados en evitar distracciones en sus defensas a las que conforman con cinco o seis jugadores. Sin perjuicio Quilmes se hace dueño de la pelota y trata de jugar con criterio, algo que nuestro equipo ante la ausencia del Rolfi carece para todo evento. El ruso Rodriguez empieza a dar señales que se puede convertir en el jugador del partido y marca claramente que no le hacemos daño a nadie.
Mientras Del Potro se encamina al título, Independiente se dirige al precipicio. Comienza el segundo tiempo y cada contra de Quilmes nos pone los huevos en la garganta.
Mientras Del Potro levanta con su manos para saludar al público después de su victoria al número uno del mundo; los hinchas de Independiente levantan las manos para llevarlas a su cabeza como queriendo encontrar alguna idea de porque carajo tenemos que sufrir desesperadamente por esta murga que se presenta fuera de carnaval.
Hasta el altura del partido, el Ruso Rodriguez le duele todos los vuelos que le provocan los delanteros de Quilmes como producto de cada mano a mano que solitariamente tiene que enfrentar, gracias a las gentilezas de los defensores de Independiente.
Pese a todo tenemos una oportunidad, una de las buenas, unas que definen injustamente un partido pero que te dejan ronco del desahogo. Tenemos una en todo el segundo tiempo... y la desperdiciamos. En un contraataque, el negro Caicedo queda mano a mano con el arquero cervecero. Pero en vez de pegarle a la pelota, decide hacer un pozo con la punta del botin en el pasto, posiblemente para que puedan plantar un almacigo de algún árbol en el futuro. Quilmes agradecido. El partido se va con cambios de delanteros por mediocampistas. Fin del juego. El Papa es argentino y para nosotros el fin de mundo se nos aproxima.
Coinciden la mitad del segundo set, con el comienzo de Independiente Quilmes. Por lealtad genética me sumo a la transmisión de ese partido entre equipos que luchan por sobrevivir en en primera. Caicedo para variar le erra a la pelota en el área chica y ya comienza el menú de todos las fechas que incluye como plato principal goles; goles que nos comemos con la gula de un irrecuperable. Luego de eso no mucho más. Juego intrascendentes entre dos equipos amarretes más preocupados en evitar distracciones en sus defensas a las que conforman con cinco o seis jugadores. Sin perjuicio Quilmes se hace dueño de la pelota y trata de jugar con criterio, algo que nuestro equipo ante la ausencia del Rolfi carece para todo evento. El ruso Rodriguez empieza a dar señales que se puede convertir en el jugador del partido y marca claramente que no le hacemos daño a nadie.
Mientras Del Potro se encamina al título, Independiente se dirige al precipicio. Comienza el segundo tiempo y cada contra de Quilmes nos pone los huevos en la garganta.
Mientras Del Potro levanta con su manos para saludar al público después de su victoria al número uno del mundo; los hinchas de Independiente levantan las manos para llevarlas a su cabeza como queriendo encontrar alguna idea de porque carajo tenemos que sufrir desesperadamente por esta murga que se presenta fuera de carnaval.
Hasta el altura del partido, el Ruso Rodriguez le duele todos los vuelos que le provocan los delanteros de Quilmes como producto de cada mano a mano que solitariamente tiene que enfrentar, gracias a las gentilezas de los defensores de Independiente.
Pese a todo tenemos una oportunidad, una de las buenas, unas que definen injustamente un partido pero que te dejan ronco del desahogo. Tenemos una en todo el segundo tiempo... y la desperdiciamos. En un contraataque, el negro Caicedo queda mano a mano con el arquero cervecero. Pero en vez de pegarle a la pelota, decide hacer un pozo con la punta del botin en el pasto, posiblemente para que puedan plantar un almacigo de algún árbol en el futuro. Quilmes agradecido. El partido se va con cambios de delanteros por mediocampistas. Fin del juego. El Papa es argentino y para nosotros el fin de mundo se nos aproxima.


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