domingo, 3 de marzo de 2013

El tercero en discordia.



Arsenal es el tercer equipo de fútbol de la ciudad de Avellaneda en la primera división. Más allá de los años que tenga su fundación (cincuenta y seis) , su historia deportiva en el fútbol grande es muy reciente. Tiene 21 años en primera, y su biografía esta ligada a un apellido: Grondona. 
Julio, el patriarca eterno, dueño de este circo repleto de payasos en que se ha convertido el deporte más popular argentino; es el mentor de que Arsenal se haya procurado un lugar en la máxima división.
A la sombra del enorme poder que Grondona fue construyendo desde su llegada a la A.F.A en 1978, con la bendición de la dictadura genocida de Videla & Cía, el club fue ascendiendo desde la categorías promocionales hasta recalar en primera división en 1992  hasta la fecha en forma continuada.
Arsenal fue hasta su llegada a primera, el equipo muletto de numerosos hinchas de la ciudad que tienen como primera camiseta a Independiente o Racing y en menor medida la de otros clubes grandes. Su llegada a primera división marcó la divisoria de aguas, y eso se refleja en su poder de convocatoria que lo imposibilita llenar una cancha aún saliendo campeón; tal como pasó cuando ganaron la Copa Sudamericana ante un equipo mexicano en donde la cancha de Racing donde se jugó el partido, le quedó tres talles más grandes.
Sin perjuicio de ello, desde su llegada al fútbol grande siempre con equipos ordenados sin grandes figuras, pero muy rendidores. En un clásico mix de veteranos aún rendidores y pibes sin lugar en los equipos grandes, la presencia de jugadores de inferiores es escasa. Varios ex Independiente vistieron su camiseta y otros tantos lo dirigieron. De los técnicos  sin lugar a duda el que lo dotó de una estructura ganadora es Gustavo Alfaro. Con varias etapas en la conducción, bajo su dirigieron los dos títulos más importantes de su historia: la Copa Sudamericana y un campeonato local. Equipos habitualmente prácticos, preocupados por cuidar en cero en su arco, tratando de aprovechar las contras para abrocharte con un gol y despues ponerle una cortina a su arco mediante defensas que te presionan de cerca para evitar que puedas generar tres pases seguidos. Un esquema que en el escenario local, plagado de equipos mediocres imposibilitados de entregar más de dos veces seguida a un compañero del mismo equipo la pelota a los pies, ha resultado más que provechoso.
Jugamos en su cancha un sábado por la noche. Ello vienen de comerse una goleada jugando de local ante el equipo de Ronaldhino, los brasileños con un equipazo demostraron que el fútbol con buenos jugadores es un deporte hermoso. Pero quizás lo que quedará de recuerdo de ese partido fue la patada que le pegó Braguieri a Ronaldinho. La imagen describe como se juega en la Argentina, equipos corredores, mediocres y con un nivel de violencia en los foules que fecha tras fecha va dejando a los pocos habilidosos que pisan las canchas fuera por varias jornadas. Braguieri, comentó después del partido "No quise romperlo", menos mal no me imaginó lo que hubiera hecho para lastimarlo.
Llegamos a este partido con la posibilidad de repetir la misma formación que contra Racing. Este dato que pasaría oculto entre las aburridas estadísticas que llenan las publicaciones deportivas, si no fuera que esta es la primera vez en 140 (ciento cuarenta) partidos que podemos repetir equipo.
Lllegamos a Sarandí con la esperanza recuperada, ya nos habíamos olvidado tener quince días corridos de sonrisas por haber ganado dos partidos seguidos.
Durante la semana, la despedida de Benedicto XVI del Vaticano parecía extraída de diarios argentinos del 2001. Cuando vemos saliendo a alguien importante en helicóptero  la cara de De la Rúa es la asociación más inmediata. La renuncia del Papa, movió el avispero. Italia ya tenía bastante con lo suyo. En el último domingo las certezas electorales que aseguraban un triunfo a la izquierda socialdemócrata se vieron trituradas por el éxito de Beppe Grillo y su movimiento 5 estrellas. Un outsider de la politica que se cargó a la burocracia partidaria del progesismo italiano. Hombre de televisión, ese fue el único medo que evitó para hacer su campaña, la calle y las redes sociales fueron los lugares donde Grillo se fortaleció. El contacto directo contra el marketing político  Así un movimiento inexistente hace seis meses, es el gran árbitro en la politica italiana.. Como si fuera poco la otra estrella electoral fue Berlusconi...si el mismo Berlusconi que se enfiestaba con jovencitas gastando fortunas en fiestas, champagne y putas; mientras en el mismo momento ese país iba viendo encenderse las chispas que la terminarían prendiendo fuego dentro del infierno económico europeo. Cada pueblo elige la forma de suicidarse y los italianos han elegido a Berlusconi para que los lleve al cadalso.
Mientras en Argentina, los barras bravas de Tigre se cagan a tiros entre ellos en la eterna disputa por el botín que le ponen a su merced políticos  dirigentes y sindicalistas; y la policía detiene a un barra de boca con pedido de captura con prohibición de salida del país...a su regreso de ver a Boca en el exterior en una fecha de la Libertadores.  Rara forma de funcionar los controles aduaneros argentinos, te agarran a la vuelta de un viaje que en realidad no podrías haber hecho, por estar buscándote la justicia para meterte en cana. La impunidad de los mafiosos es tan grande, que se plantea la duda si no que hay que agradecer a los delincuentes haber regresado para facilitar la tareas de nuestras fuerzas de seguridad.
Llegamos al viernes con la apertura de las sesiones legislativas en Argentina, con la presidenta Kirschner brindando un discurso sin papeles de casi cuatro horas de duración. Con Fidel en retiro efectivo y Chavez agonizando, nos quedamos a la vanguardia latinoamericana en cuanto a duración de discursos presidenciales. La sustancia, veracidad y significación histórica de este discurso no es materia de este blog; demasiados tenemos con el rojo para adentrarnos en temas que nos superan.
De visitante y en horario nocturno, hay pocas canchas que te brinden las condiciones de accesibilidad y seguridad que te hagan decidir concurrir a la cancha. La de Arsenal no es una de ellas, así que la televisión y la tortura de los comentaristas del Fútbol para Todos duplicarán el sufrimiento.
Con la tribuna roja a punto de reventar y el resto del estadio con más vacíos que hinchas locales; llegamos a esta noche entonados. Con la esperanza de romper el maleficio de las estadísticas adversas y superar a este Arsenal que nos amarga la existencia en la mayoría de las veces que nos enfrentamos arranca el partido que podría significar el despegue definitivo hacia lugares más calmos de la tabla.
Los primeros cuarentas minutos, invitaban al bostezo. Ninguno generaba una oportunidad de gol. Nosotros no dábamos dos pases seguidos, y el  área de Campestrini se veía muy lejano.
Sin goles pero con una cadena de lesiones que transmitía hacia nuestra tribuna un terror escénico, primero Tula, después Morel Rodriguez y por último el Rolfi. Cartón lleno para empezar a pensar que esta noche no eran nuestra. Tres de los mejores, con síntomas de tirones con tufillo a desgarro. Siguen en la cancha pero con la sensación que en cualquier momento, llega el no va más.
Minutos cuarenta tres, el primer tiempo se va terminando y de una jugada anodina surge un corner a favor de Arsenal. El centro certero, lo encuentra al Licha Lopez más solo que Robinson Crusoe en el medio del area roja. Nuestro defensores aman disfrutar de los saltos atléticos de los rivales que pisan nuestra area y así Lopez salta se dobla y coloca un cabezazo al rincón de las arañas, ese lugar donde Mancuello había estado tres segundos antes y que consideró conveniente abandonar para obligar al offside de los delanteros rivales.
El problema es que la pelota en soledad, nunca va a estar adelantada y así Arsenal pasa al frente sobre el final del primer tiempo, confirmando que la noche pintaba fulera y ahora tiene color negro.
El segundo tiempo, arranca sin el Rolfi y ahí muere toda esperanza de generar fútbol. La vuelta al tan conocido Independiente sin ideas.
Arsenal, con el resultado a su favor, juega a lo que mejor juega y más le gusta.Defiende con cinco, te espera y a medida que el tiempo pasa juega con tu impaciencia y tu incapacidad para abrir la cancha y tratar de abrir espacios en una cancha chica. Y cuando domina la pelota, la manda a correr con dos delanteros que cuando te ganan la espalda te dejan siempre a tiro de comerte el segundo.
Nosotros no generamos una puta opción de gol. Más bien tuvimos una y muy buena. Faltaba quince para terminar, y un gol se asemejaba a un quimera y parecía más fácil que la revolución socialista triunfara en Estados Unidos que nosotros empatáramos  Desborde de Mancuello por la derecha y un buscapié que encuentra al Tecla Farías en el medio del arco solo bajo los palos. Pero como la esperanzas que el Tecla haga un gol, por fácil que parezca, ya la hemos perdido; su crónica costumbre de levantar el tiro y mandarla afuera ya no nos despierta ni siquiera la furia de una puteada.
Para echar los fideos, entra el Payaso Luguercio recientemente recuperado de la extracción del dedo en el culo que le dejo el delantero de Unión hace dos fechas. Y su pasado racinguista, enfoca los insultos rojos por lo menos para tratar de obviar lo que parece inevitable y fatalmente se cumple. Arsenal nos vuelve a ganar, en un partido mediocre y los promedios y los resultados ajenos vuelven a ocupar nuestras preocupaciones matemáticas.
Visitamos la casa de Grondona, nos vamos con las manos vacías para el domingo por venir nos resulte un día interminable.


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